Aquellos niños

Intentaron tachar de vulnerabilidad las fuerzas de aquellos niños.

¿Cree que una imagen de bondad, no acarrea un promiscuo carácter?.

¿Percibe la personalidad impulsiva como un acto un tanto infantil?

Será que llegaron muy pronto a conocer el desgarre de la piel.

Será que estudian el confundir para evitar una guerra de palabras.

Será que su niñez fue un bloqueo de instinto.

Escribir fue una salida para que no ocurriera la explosión.

Algo que salió de dentro y no le dio tiempo a plasmarlo en letras, en colores, en dibujos, en mariposas…

Un lápiz que escribe, también dibuja.

Y siempre hay varias formas de ver las cosas.

Filosófame

Filosófame este abrazo.

Háblame de que la literatura puede unir, no solamente Europa, dime que puede unir el mundo.

Cuéntame cómo te subiste sobre la jaula para ver desde arriba la forma de sacarle de allí.

Detállame que sentías al volver a bajar para acompañarle hasta la salida.

Dime qué significa la luz azul, por si así consigo verla.

Y luego explícame cómo escribes con esa letra tan bien dibujada, en línea tan recta, tan estable, tan segura, lo que un día te llevó entre rejas.

Filosófame la vida.

Mientras tanto te diré que, ayer noche, me sentí impotente ante el pensamiento de las madres, de los padres, de los niños…

Que olvidamos a diario.

Esas personas…

Que fallecen ahora mismo.

Esas guerras, que no son de ellos.

Son también nuestras.

Y queremos paz.

Queremos paz.

Filosófame los muros y murallas.

Y derríbalos con la palabra.

Ara,Carles

La ironía es el arte de facilitarnos la vida.

Has compartido una experiencia,

has defensado unos valores.

Has sido persona por encima de todo.

Has cambiado el mundo.

Comunicar es llegar y tú nos has tocado el cerebro y el corazón.

ara.750

La ironia és l’art de facilitar-nos la vida.

Has compartit una experiència,

has defensat uns valors.

Has estat persona per davant de tot.

Has canviat el món, Carles.

Comunicar es arribar i tú ens has tocat el cap i el cor.

En el baúl

IMG_1935

Lo guardo. En mi caja de recuerdos.

Lo cierro. Con la llave de metal.

Lo aparto. De mi rutina de reflexión.

Guardo cada palabra.

Cierro cada puerta y ventana.

Aparto cada emoción.

Un día escribimos lo que hoy son palabras sin sentido.

Abro el baúl y meto toda desilusión.

Después alzo la mirada y como decía Machado:

“Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar…”

Después… después alzo la mirada.

Y sigo andando.

Cielo

cielo

¿Qué sientes cuando pronuncio la palabra mamá?

Esa palabra construye un puente de lo natural a lo inexplicable.

Es toda idea imposible transformada en hecho.

Es la máxima conexión cuando apoyas tu oreja y oyes el latir de su corazón.

Ese corazón que late, en parte, desde el momento en que te parió.

Mamá siempre está, cuando muchos se fueron.

Mamá siempre luce, cuando hay oscuridad.

Ella es fuerza, cuando no consigues levantarte.

Es calma, cuando acontece una tormenta.

Es una ducha de agua fría que despeja cualquier duda.

Es una mano que agarra el peine que cepilla tu pelo hasta matarte de amor.

La caricia que calma tu miedo.

El beso que cura toda preocupación.

Mamá es todo, es tanto, es demasiado.

Tan cerca, que nada consigue apartar esta raíz de mi piel al cielo y vuelta.

Y vuelta para volver a ti.

Y siempre vuelvo.

Vuelvo porque sé que cuando vuelva…

Sé que vuelva o no.

Sé que tú siempre me estás esperando.

Música

Es el arte más bello de alcanzar.

Nos intensifica con destreza.

Miles de historias que se quedaron sin contar.

Una canción es capaz de acelerar el ritmo del corazón del mundo entero.

Es el hilo que nos une.

Resucita, la música resucita.

Es el fondo del baile.

Mueve, la música nos mueve.

En la memoria de la vida, la música es el secreto para avanzar.

Levántate.

Con cada letra, con cada sonido.

Avanza.

Agárrate al cariño ajeno.

Vive.

 

 

De puntillas

En el caos de varios libros abiertos de poesía

y la canción he podido recordar tu olor.

Dudas de si el humo salía de tu boca o de la mía

hasta dejarme sin aliento.

Las cenizas se quedaron por el suelo.

Como las palabras ajenas que

sacaron mi dolor más innecesario.

Sin saber, sin consuelo,

las dejé por el suelo.

Ando de puntillas jugando a

no pisar lo que un día me aplastó.

Leo para recordar lo único

que realmente me importó.